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La Carpa

Empezamos el 84 en la calle. A principios de los ’90 nos mudamos a la Casa. Y el 2003 levantamos nuestra primera carpa. .

No podemos decir que levantarla fue fácil: requirió la participación y coordinación de muchas personas, el apoyo de socios estratégicos, madrugones y mucho trabajo duro. Y tampoco podemos decir que inaugurar la carpa fuera sencillo, pero de hecho se convirtió en una de nuestras grandes anécdotas.

El día del estreno la prensa tenía las cámaras listas, los invitados sus invitaciones en la mano, los niños buscaban una caja de canchita y nosotros ¡que terminaran de soldarse las escaleras! El día del estreno, nuestra carpa no estuvo terminada. Pero si algo sabemos todos es que “la función debe continuar”. De estreno en el círculo del escenario, pasamos a un museo vivo: invitados, prensa y auspiciadores experimentaron de primera mano cómo se arma la carpa de un Circo. La función de ese día duró media hora, la montamos afuera de la carpa, en un escenario alternativo.

Fue una verdadera fiesta.

 

 

La carpa fue la evolución natural de una buena organización. Necesitábamos más espacio para seguir creciendo y para poder movernos por la ciudad y el país, llevando el espectáculo entero.

Parte de nuestro sueño es llevar el Mundo Tarumba a distintas zonas del Perú y para eso fuimos conscientes desde el principio de que necesitábamos una carpa fuerte, que además llevara la estética Tarumba. Fernando Zevallos tenía clara la idea de la carpa que debía hacerse, Agusto Ortiz de Zevallos le dio algunos consejos y la arquitecta Aurora Pérez se encargó de diseñar la estructura. Una carpa de tensionada. La primera carpa tensionada del Perú, a decir verdad. Con columnas que sólo están al centro y en el perímetro, este tipo de carpa permite que la zona de los espectadores esté completamente libre. Así, además de ofrecer comodidad, nos enorgullece saber que esta carpa es muy segura.

 

 

Con la inauguración de la carpa, nos impusimos también retos mayores. Desde entonces el compromiso es claro: montar una obra al año. Cada año, todos los años sin excepciones. Itó, Infausto, Blas!, Zip Zap Boing, ¡Zuácate!, Artefajctuz, Iluminare, Hechicero y Landó, hablan por sí mismos.

Luego, en el 2006, se nos ocurrió montar también un festival de Teatro, Circo y Música: el Festival del Círculo, que ya lleva 4 ediciones reuniendo artistas de todas partes del mundo en nuestra carpa.

“La carpa también protege y abriga. Estás ahí y ya no quieres irte a casa”. Dijo Chebo Ballumbrosio, cuando finalmente alzamos nuestra carpa, allá en el 2003: “Ahora sí somos un circo, tenemos una carpa”.